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RÁFAGA EN ESPLENDOR
"El torbellino nos envuelve y transporta, nos conduce con una fuerza
animal, nos proporciona un sacudimiento telúrico los volúmenes y el
color en las obras de Alberto Lescay son una síntesis de la vida cubana.
Es la violencia y la borrasca, los granates incendiados quienes
proclaman la cólera y los turquíes serenos nos hablan de la prudencia.
Aquí hay ondulaciones de la forma que nos entregan una sensualidad
irreverente, remolinos ardientes junto a nieblas opacas que nos revelan
las fases de la historia nacional. Las púas y cuernos acoplados a plumas
y arcos funcionan como catalizadores del carácter. Nunca antes los
clamores del bermellón sirvieron mejor para ilustrar el ímpetu
delirante, el brío, la seducción perenne de la batalla, ni las cascadas
de índigo fueron impulsadas por estas fugas rabiosas, conducentes a un
destino de aristas conquistadas. El entrecruzamiento veloz del cobre con
el añil nos arrastra hacia una aventura tentadora y nos impulsa al
fervor. ¿Y qué decir de ese Antonio Maceo rodeado de insurrectos
machetes enhiestos - un Maceo en plenitud de combate invocando el sostén
de su pueblo -, o qué hablar de la nobleza lírica de un Martí sosegado,
o de ese grito en bronce que es el Cimarrón? Son capítulos de la vida de
una nación coagulados para la perennidad. La celeridad, el aliento
presuroso de nuestro ritmo vital ya lo había expresado Carlos Enríquez y
los arcanos de nuestras enérgicas raíces quedaron plasmados por Lam. En
Lescay se unen ambos valores y toman una nueva dimensión la cepa
permanente y el instante fugaz. En estas telas Cuba es una ráfaga
incesante, un ímpetu espléndido y apasionado."
Lisandro Otero
2003
Lisandro Otero
Novelista y periodista cubano.
Premio Nacional de Periodismo de México, 1998
Premio Nacional de Literatura de Cuba, 2002.
Miembro de la Real Academia Española y de la
Academia Norteamericana de la Lengua Española.
"Asistimos a la profundidad, a la actualización estremecida por
mirarnos en estos dibujos, en los verdes y leves azules en que parece
erguirse el humus antillano y se escucha la intensidad del rocío.
Siguiendo esta escala, observamos que no hacen gran suma los jóvenes
pintores cubanos dadores de ejemplos en la utilización del rojo. No
obstante, con el tono de la sangre, Alberto desgarra el día, hiere la
sicología de los rostros y ofrece símbolos que desintegran y rehacen el
mundo. En Sacrificio el cielo trastocado en púrpura semioscura, amenaza
en los fondos mientras grises interpuestos vigilan las diagonales,
sacrificadas en aras de un montaje en que el silencio añora
pronunciarse. Algo similar se aprecia si nos detenemos en El palomar, La
gran caída y Fuego del silencio; ellos y otros, con sus güijes, tambores
y templos del vudú, implican en la poética del color, metáforas
abarcadoras del mar, la flora, el aire y la fauna."
Marino Wilson Jay.
1989
Marino Wilson Jay
Poeta. Preside la Asociación de Escritores en Santiago de Cuba.
Entre sus últimos libros publicados están Peligro: aquí se habla de
poesía (ensayo) y los poemarios El libro terrible y Poesía funesta.
"Uno no se explica cómo Lescay es, paralelamente, escultor y pintor.
No se lo explica (aclaremos) a primera vista, luego vamos descubriendo
en los lienzos cierta idea de dimensiones infinitas, de lejanías que
constituyen la imposibilidad del que trabaja los volúmenes. Entonces
caemos en la cuenta de que lo visto es una verdad complementaria de
aquel otro que el bronce (uno de sus más recurrentes materiales) y las
raíces, las hélices, el alambrón no alcanzan a concretar."
Alejandro Querejeta
1986
Alejandro Querejeta.
Periodista, poeta y narrador.
Actualmente reside en Quito, Ecuador.
"Estos lienzos, cartulinas y esculturas tienen de leyenda, en sus
colores y en sus formas, se asoman al sueño del artista. Ya una vez
escribí que no sabía a cuál Lescay prefería, sí al escultor o al pintor.
Ahora puedo contestarme a mí mismo: a los dos. Lescay ha logrado, a
golpe de talento y de trabajo, convertir su obra maravillosa en una
imagen y en un idioma. Usted va a un lugar y ve una pieza y puede decir:
ese cuadro es de Lescay. Porque ha descubierto un lenguaje pictórico tan
personal como colectivo. Ahí está la esencia del arte, ser y
multiplicarse. Tener ese don no es fácil, porque a veces se acerca a lo
genial."
"Ahora Alberto Lescay nos regala su Mackandal, en éstos óleos líricos y
musicales, donde la pintura parece que danza. Un Mackandal de color y de
fuego. De ira y de ternura. De combate y de amor. De agua y de tierra.
De sueño y de vigilia. De muerte y de resurrección real. Un Mackandal
que se multiplica en cada pieza, ahora buey o caballo, culebra o tronco
de árbol, hasta paloma si hace falta, cimarrón al fin. Siento en estos
cuadros el perfume de las flores africanas y un tambor del Vodú, que
desesperado, nos llama. He aquí a Mackandal incorporado ya para siempre
a la plástica nacional y antillana. He aquí rota entonces la frontera
entre la pintura y la poesía. He aquí rota también la frontera entre la
pintura y la música. He aquí rota además la frontera entre la pintura y
la danza. Son estos cuadros la poesía que se escapa, la música del aire
y la danza del corazón."
Jesús Cos Cause
1998
Jesús Cos Causse.
Poeta e investigador de la Casa del Caribe.
Coordinador del Taller Internacional de Poesía que auspicia esta
institución.
"Se ha señalado la relación de la obra de Lescay con manifestaciones
mágico-religiosas del área del Caribe -esencialmente el vudú-, así como
la carga erótica que perméa su figuración; sin embargo, ni este pintor
es un devoto del vudú, ni un artista de lo erótico, y ambas visiones
parecen servir de vehículo a una tercera inquietud. En Lescay, la
reiteración el tema del vuelo es totalmente consciente y, a mi modo de
ver, posee valor metafórico."
Antonio Desquiròn Oliva
1998
Antonio Desquirón Oliva.
Poeta, escritor y crítico de arte. Labora en la Fundación Caguayo.
Cómo criar a un perro, es su último libro de poesía publicado por la
Colección La Rueda Dentada de la editora UNEAC.
"El artista reconoce que su obra se desplaza dentro de un gran
contraste "de momentos violentos a momentos de lirismo, de mucho cuidado
en la elaboración". Somos, El Nido, son ejemplos de esta reflexión, en
ellas el expresionismo abandona un tanto la abstracción para intentar
definir con líneas sinuosas rostros y cuerpos que se funden en la
sensualidad del dibujo. Aquí hay un regodeo en la factura, precisión en
el detalle, el color de suaviza, la luz se sosiega, el autor pasa del
universo de colores cálidos a zonas más tranquilas, no frías, sí
expectantes."
Inés Viacava
1993
Inés Viacava Bicet.
Promotora cultural. Actualmente trabaja en el Departamento de Extensión
Universitaria del
Instituto Superior de Ciencias Médicas en Santiago de Cuba.
"Traducida en planos, colores, figuraciones humanas y zoomorfas, así
como volúmenes escultóricos, la obra de Alberto Lescay de marcado sabor
expresionista, sintetiza el legado espiritual africano, en cuyas
composiciones la tendencia hacia la verticalidad en perenne movimiento y
ascensión, alude sin dudas a la cosmogonía de loas, espíritus y orichas
que trascienden la realidad para el religioso y conviven con él en la
expresión matérica y objetiva de los trance de posesión."
Raúl Ruiz Miyares
1998
Raúl Ruíz Miyares.
Investigador de la Casa del Caribe.
"El artista nos aproxima a ese mundo, diríamos que fantasmagórico que
es el Caribe en nosotros, a ese mundo como suspendido en el aire
batiendo desde los cuatro puntos cardinales simultáneamente, presente
siempre en un tiempo que no envejece porque es el tiempo de la luz, con
un dominio del oficio, una rigurosidad y una capacidad de emoción que se
inscriben con nombre propio en lo más consecuente del expresionismo
dentro de la plástica cubana contemporánea."
Joel James Figarola
1988
Joel James Figarola.
Escritor e historiador. Director de la Casa del Caribe.
Sus últimos títulos publicados son Alcance de la cubana y Sistemas
mágico-religiosos cubanos, principios rectores.
"Tal vez seríamos más elocuentes si definimos el proyecto creativo de
Alberto Lescay dentro de las márgenes de un ambientalismo totalizador
tanto en lo pictórico como en la escultura de gran formato; esa
fascinación por lo aéreo, por trascender el peso, se registra en toda su
obra, tanto más trascendente en la escultura por cuanto ésta carece
generalmente de esa veneración por lo intocable que sí tiene la obra de
Lescay, aún en los casos en que lo físico, el volumen, se interpone como
escollo inevitable."
Felix Suazo
1994
Felix Suazo Fuentes.
Escultor y crítico de arte.
Reside actualmente en Caracas, Venezuela.
"Dos factores dan una firme unidad a esta obra tan variada: la
madurez del oficio, igualmente señero en todas sus proteicas
manifestaciones; y la evidencia de una intensa y rica vida interior,
capaz de abarcar desde la meditación profunda ante el universo de las
formas hasta la protesta encendida contra una guerra injusta."
Ricardo Repilado
1977
Ricardo Repilado.
Escritor e historiador.
Eminente profesor de la Facultad de Artes y Letras en la Universidad de
Oriente.
"En Visiones, Magias y Ritos, recoge Alberto Lescay no solamente su
personal vivencia, sino la herencia cultural de su pueblo, la presencia
de elementos mágicos ancestrales y el sentimiento de la elevación
espiritual en busca de la más absoluta libertad como desideratum eterno
del hombre. La recurrencia del vuelo, como metáfora, así como las
múltiples lecturas mediante el magistral manejo de materiales, conceptos
e intuiciones, aparecen como final toque de magia y luz. Sin duda
alguna, la "metáfora" existe. Lescay logra hacerlo porque es un
verdadero maestro, un artista."
José Joaquín Burgos
Valencia, 1994.
José Joaquín Burgos.
Periodista. Profesor de la Universidad de Carabobo, República
Bolivariana de Venezuela.
"Así el cubano se identifica en esta obra, en la génesis del mar, en
el intento del vuelo nocturno a la nganga viva, nos reproducimos en el
descanso o en el ritmo del tambor Iyá. Somos luna, unicornio, Eva o
Romeo bajando los espíritus cabalgando entre luces al palomar, a la
escalera a masacurraman. Somos la metamorfosis del cimarrón: Tierra,
Agua, Beso. Ascendiendo en el tambor de una danza Vodú al fuego."
M. Lourdes Jacobo García (Chachi)
2003
M. Lourdes Jacobo García
Poetiza
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