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A cielo abierto Cimarrón
Lourdes Jacobo García, 2006.
Monumento
al Cimarrón, bronce y otros materiales, 9.60 x 2.50 x 2.50 m. Loma de los
chivos, Minas del Cobre, Santiago de Cuba, 1997.
En esta semblanza, la cabeza de un pájaro puede transformarse en caballo en
un ritmo contrastado por la diversidad de formas, la posición de la mano no
es contemplativa, no implora, su gesto está contenido en la forma, en la
intención de ir hacia arriba mira su centro, al mismo tiempo la interpone al
universo. Busca escapar para encontrar el camino tratando de leer la mano
como símbolo de lo terrenal donde descubre la estrella que lo guiará a la
libertad.
La mano es la imagen entre lo terrenal y lo universal, la marca, una mirada
eterna entre El Cimarrón y la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba donde se
humaniza en el acercamiento constante del hombre a la emancipación salido de
su nganga como fuerza vibratoria al espacio total.
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